Ante más de media plaza 25,000 asistentes, se lidiaron dos toros presentados para rejones de Garfias (1°Olas de Plata, encastado y 5°Fina Estampa, bravo) y siete justos en presencia del hierro de Barralva (2°Becado, débil. 3°Canelo, noble. 4°Cortinero, con recorrido. 6°Gineto, soso, 7°Luevano, encastado. 8°Niebla del Riachuelo, manso y 9°Brujo, complicado).
El rejoneador Diego Ventura: Al tercio y dos orejas con protestas que tiró.
Miguel Ángel Perera: Pitos tras dos avisos, silencio y al tercio tras aviso en el de regalo.
Octavio García El Payo: Oreja protestada que guardó y vuelta con división tras aviso.
Arturo Saldívar: Saludó en el tercio y leves palmas.
______________________
Al inicio del festejo recibió Diego Ventura a Olas de Plata de la ganadería de Garfias un toro con casta que fue a más para el caballero quien lució con los rejones dejándolos en buen sitio, pero sin romper en su labor que terminó en una salida al tercio.
Al quinto toro lo fue a recibir a porta gayola, la expectación subió, pero cuando salió el toro a toda velocidad Ventura puso el rejón casi en el rabo, haciéndome recordar a mi infancia cuando jugaba a ponerle la cola al burro… El burel resultó bravo y con calidad y el caballista arriesgó en demasía a sus cabalgaduras, tensando al respetable. La ejecución de las banderillas y las rosas fueron correctas y el rejón de muerte hasta la empuñadura confundieron al juez quien ni tardo ni perezoso entregó las dos orejas, olvidando que estaba presidiendo una plaza de primera categoría y también se le pasó reconocer el buen juego que había dado Fina Estampa.
Con los dos primeros Miguel Ángel Perera dejó detalles interesantes, a Becado le recetó unas verónicas a pies juntos y unas tafalleras que le salieron pintadas, también toreó al natural con profundidad y con ambos toros tuvo problemas con el acero.
Otra vez con el toro de regalo disfrutó Perera de su tauromaquia, metiendo al cornúpeta a la muleta desde el inicio con los pases por alto. Trazó los redondos por la derecha con ritmo temple y transmisión, poniendo de pie al respetable, quien lo congratuló con los gritos de ¡torero, torero!, a pesar de haber fallado con la espada.
¿Pero por qué siempre en el toro de regalo? Una ventaja más para el que tiene con qué pagarlo. Pareciera que ese cajón ya viene preparado, o será que cuando tienen que pagar el toro de su bolsillo los toreros se juegan más el pellejo. La casualidad es que toda la temporada hemos visto los faenones en el toro de regalo.
Voluntarioso y mejor asentado Octavio García El Payo realizó una faena derechista al tercero de la tarde, del que se llevó la oreja, misma que el coleta tuvo que devolver ante las protestas de los asistentes.
De la misma forma el queretano estuvo valiente con el antepenúltimo astado, al que toreó con temple y buen gusto. Después de finiquitar a su enemigo y de recibir la ovación en el tercio, el espada decidió por su voluntad darse la vuelta al ruedo entre silbidos y palmas.
Arturo Saldívar consiguió conectar con el tendido, pues con profundidad muleteó a su primero, entendiendo las embestidas del cornúpeta y por eso consiguió una salida al tercio. El octavo toro que también le correspondió, no funcionó y por ello el torero hidrocálido tuvo que abreviar su quehacer quedando todo en algunas palmas.
Nuevamente la casta y bravura de Garfias dio ese toque especial al espectáculo, los de Barralva quedaron a deber al igual que la labor del juez Gilberto Ruiz quien con poca inteligencia le quitó prestigio a la catedral del toreo en México, aprobando un ganado que no va con ésta plaza y además se dio a la tarea de regalar los apéndices.
Fotos: Ángel Sainos.
[pagewrap=compartir.htm]