La historia peninsular taurina, en el renglón de matadores, la inicio Del Olivar, nacido en 1935 en Progreso. Veinte años después obtendría el doctorado, 12 de octubre de 1955, en la plaza Monumental de Las Ventas de Madrid, al cederle Luis Parra Parrita, el toro Empalagoso de Tomás Prieto de la Cal, en presencia de Alfonso Merino; en su segundo astado cortó oreja.
Después de importantes temporadas españolas, en la que se destaca la corrida del 28 de abril de 1957 cuando un desconocido de nombre Manuel Benítez se le tiró de espontáneo; más tarde se daría a conocer como El Cordobés, vino a confirmar a México.
Fue en la Temporada 1959, el 25 de enero, como Manuel Capetillo, ante el testimonio de Curro Ortega, encabeza la ceremonia al otorgrle un toro de Pastejé. En esa misma campaña, Antonio fue base al sumar seis actuaciones; después vendrían importantes tardes. Se despidió en Celaya el 24 de diciembre de 1974, al lado de Manolo Martínez y Curro Leal.
Alvaro Cámara, caracterizado por matar con la mano izquierda, vio la luz primera en Maxcanú, Yucatán, en 1932. El propio Antonio del Olivar fungió como testigo en la blanca Mérida, al doctorarlo Joselito Huerta el 27 de marzo de 1960, con toros de Pepe Ortíz; el toro de Camarita se llamó Media Luna. Prácticamente hizo su campaña en Perú.
Y ahora Lupita López va tras los pasos de Del Olivar y Cámara, tras una lucha de diez años, aunque con muchos festivales desde niña, al lado de su hermano Carlos. La torera nacida en 1978, causó impacto desde su presentación en la plaza México, al cortar oreja a un novillo de El Grullo, el 6 de septiembre de 2009.
Toros de La Punta y Jesús Cabrera le esperan, tras 70 festejos novilleriles, para tomar la alternativa, de manos de la española Mary Paz Vega, con Hilda Tenorio de testigo.
Del Olivar en Madrid, Alvaro en Mérida y Lupita, en puerta la México.
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