…ante la circunstancial oportunidad que le brinda la vida; lejos de patria, su país de toros y amparado por una profunda fe, en su zaragozana Virgen del Pilar.

Se hace llamar Pepe Mayor y, aunque su inquietud por los toros la descubrió a los cinco años de edad, lo pudo hacer una vez cumplidos los 42. Un debut con corte de tajo, por una desgraciada cornada, que para su fortuna no apagó la ilusión.

Al verle partir plaza en el pintorezco Cortijo de Los Ibelles, no faltó quien lo comparara con Fernando Corral Corralito, novillero michoacano que los 53 años debutaba en la plaza México.

La suerte le ha traído el domingo anterior a Pepe un par de novillos de excelente estilo de la ganadería de El Batán. Le han servido más que buscar el éxito, el alimento espirutual que le da a un hombre mayor sentirse torero.

La Pilarica me ha traído suerte; desde Zaragoza me la ha enviado“.

Cortó la primera oreja del festejo, otorgada por el juez Chucho Morales, cuando apenas se conformaba la petición; esa si que es suerte. Por ahí en el tendido alguien gritaba que en el toreo no hay fronteras, y esta es una prueba palpable. Se la cortó a un gran ejemplar del matador de toros en retiro, Gabino Aguilar.

Hubo 27 años de diferencia sobre su alternante, Luis Ignacio Escobedo, y tres más, ante Saúl Vázquez. Y qué importa eso, el toro no pide actas de nacimiento ni pasaporte; es el público el que exige e impone condiciones para premiar. Y en este Mayor se le ha creado el clima; así, a disfrutar las luces.

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