En cuyo cartel se vieron anunciados los jóvenes Miguel Jaén, Luis Ignacio, Arturo Prado y Edgar Badillo, quienes despacharon dos de Castorena y dos más de la Arzola, mismos que salieron complicados en su juego, sin embargo sirvieron de mucho en la formación de los diestros anunciados.

Abrió plaza Miguel Jaén quien se plantó en el tercio del ruedo para lancear a la verónica, con la muleta el diestro le puso valor al novillo sacando buenos muletazos por el derecho pero siempre arriesgando. Se retiró entre aplausos.

El segundo del cartel fue el zacatecano Luis Ignacio, quien rodillas en tierra le pegó dos faroles para después de pié ejecutar a la verónica. Con la muleta poco se pudo hacer, pues el toro fue peligroso y desarrolló sentido, sin embargo el coletudo le puso los muslos como carnada, todo con el fin de agradar y de salir con el triunfo; de su quehacer destacado la tercera tanda que fue por el izquierdo, donde pegó dos muletazos que conectaron con el público. El novillo tardó en doblar y se retiró entre aplausos.

Arturo Prado demostró valor desde que se abrió de capa; con la muleta le insistió en reiteradas ocasiones al igual que sus compañeros poniendo las carnes como carnada, pero sus deseos se vieron estrellados. Mató bien, la gente le reconoció su labor.

Cerró plaza Edgar Badillo, chamaco que también demostró valor pero que poco le pudo hacer a un novillo, pese a eso se le reconoció lo hecho en el ruedo.

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