Se lidiaron novillos de la ganadería de San Antonio de Padua que tuvieron presencia y dieron buen juego, destacando los corridos en 1ero y 2do lugar que recibieron los honores del arrastre lento, el tercero y cuarto se llevaron palmas en el arrastre.
Ávila de la Torre: Oreja y silencio.
Karla de los Ángeles: Salida al tercio y oreja.
Adrián Padilla: Silencio y silencio tras aviso.
Detalles:
La ganadera Mónica Hernández de Aloi dio vuelta al ruedo junto a la novillera en el quinto de la tarde.
Cuadrillas:
Saludó en el tercio el banderillero Christian Sánchez tras parear al tercero de la tarde.
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Abrió plaza el novillero Ávila de la Torre, quien se llevó un novillo bueno que le permitió realizar una faena variada, en donde los cambiados por la espalda, trincherazos y pases del desdén, calaron en el tendido; por el pitón derecho consiguió muletazos de buena factura que le valieron el corte de un apéndice.
Con el cuarto de la tarde no se acomodó, por lo que no pudimos verlo como en su anterior comparecencia.
Karla de los Ángeles también fue una los triunfadores. Con el primero de su lote dejó ver sus buenas maneras y el gusto por el toreo largo y templado, aprovechó la buena condición del burel, logrando recrearse, cuando intentó torear por el lado izquierdo fue lanzada por los aires en dos ocasiones. Saludó en el tercio.
Al segundo de su lote le cortó una oreja gracias a la estocada, ya que con la muleta estuvo voluntariosa, pero muy poco pudo hacer.
Después de lanzarse como espontáneo hace dos semanas, el leonés Adrián Padilla pisó el ruedo de La México vestido de torero, lamentablemente no consiguió el triunfo que hubiera querido, dejando ver que está fuera de sitio por el poco torear, lo que le impidió encontrara el son de su primer ejemplar, dos buenas tandas por el lado derecho que no tuvieron conexión fue lo mas destacado. Dentro de la lidia, se llevó un achuchón sin consecuencias.
El que cerró plaza fue el astado más complicado de la tarde y poco pudo hacer, saludó al ejemplar en los medios de la plaza y ejecutó el quite del ojalá. Falló con el acero y escuchó un aviso.
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