Se lidiaron seis toros, dos de Julio Delgado para rejones, bien presentados y dejándose en general y cuatro de Felipe González de escaso trapío y juego.

El centauro Pablo Hermoso de Mendoza, ante el primero de su lote no pudo lucirse y expresar lo que perfectamente sabe hacer, el cornúpeta siempre le fue pegando arreones y desafortunadamente mal logró su labor con el rejón de muerte, terminando por desmontarse para descabellar.

Ante el segundo de Julio Delgado, un toro con transmisión y juego, pudo realizar aquel abaniqueo que ejecutó por primera vez en La México en la pasada temporada y las ya conocidas piruetas llegando con fuerza la emoción a los tendidos, en la suerte suprema, dejó el rejón de muerte hasta la empuñadura pero sin pronto efecto, hasta que rodó, fue así que se llevó los dos apéndices; sin duda, cada temporada vemos la perfección evolucionando en el toreo del centauro.

Joselito Adame ante el primero de su lote, un manso y sin juego, no pudo hacer gran cosa, con el segundo, un toro con mejor juego, a base de entendimiento de su enemigo, pudo meterlo a la muleta y sacarle las pocas embestidas que tenia, logrando orquestar el grito de torero… torero… en la monumental de Apizaco, dejando una rubrica en buen sitio ganándose así dos apéndices.

El queretano Octavio García El Payo a dejado un buen sabor de boca, después de verlo este fin de semana en Tula y en Apizaco, continua pasando por un buen momento, puerta grande el sábado y una fuerte ovación hoy en Apizaco, con las dos faenas que realizó, las cuales fueron de labor, paciencia, entrega y sapiencia para poder sacarle las embestidas a su lote, desafortunadamente con el acero no tuvo suerte.

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