Ha despejado, con actitud, el clima hostil que dejara el madrileño en su lote, convirtiéndose en el triunfador de la onceava corrida Temporada 70 Años de La México al cortar oreja a cada toro. Pepe López, en cambio, no aprovechó el ambiente creado por Angelino.
De Haro trajo consigo, extrañamente, mansedumbre desconocida. Se lidiaron cinco toros; al cierraplaza le castigaron con banderillas negras. El segundo de lidia ordinaria ha pertenecido a San Marcos.
Incapaz de parar pies estuvo Puerto ante el abreplaza y cuarto respectivamente: en medio del abucheo y gritos reprobatorios el público se ha puesto en favor de los toros. Ante el primero, ni recurriendo al destronque y recortándolo en castigo pudo dejarlo a modo para echarle mano. “Puros trapazos” escapó un reprobatorio grito.
Y si a ello agregamos los tres pinchazos y el bajonazo artero, el abucheo tras un aviso fue más que merecido.
Al cuarto en el orden también le hizo asco para tomar la espada, al igual que al otro, a los cinco minutos. Y de nueva cuenta el “Buuu” inundó el coso frente a la falta de decoro. Pinchazo y entera caída tardaron en surtir efecto; no así el aviso enviado entre sonoros abucheos.
Ir a los medios para recibir de rodillas al segundo, este de San Marcos, fue suficiente para cambiar la decoración, aunque el toro pasara de largo, pues hábilmente Angelino le endilgó un par de Largas cambiadas y con un Parón ya lo había metido al capote. Y como vendría su carta fuerte, aquello se fue para arriba: en un par de Sesgos, afuera y por dentro, ganó la ovación.
Ya Moisés López había aflojado al toro con la pica, sin embargo el complicado hizo cosas extrañas como el colarse intempestivamente entre las tandas de derechazos que puso a tragar a José Luis; de ahí que al sufrir un desarme y sin redondear la faena depositara una entera ligeramente trasera para que el público le favoreciera con la oreja.
Algo similar ha sucedido al dársele suelta al quinto en el orden gracias a la impotencia de Puerto; pese a que fue pasado de capa, la faena encendió al cubrir el segundo tercio; ha bastado un Violín al Quiebro para hacerse del toro que se la pasó de caballo a caballo para recibir castigo.
El recurso ahora fue sicodélico en cites al estilo Curro Rivera para prender la mecha de un público turista, al iniciar en los medios la faena derechista que tuvo pasajes en redondo y aderezos con Vitolina, Molinete y, al final estatuarias Manoletinas. Pinchazo aplaudido y la entera fulminante ha redundado en la oreja y gritos de “Torero, torero”.
A Pepe López no le apretó salir después de Angelino. Al tercero en el orden no le encontró cuadratura; tampoco con la espada. El cierraplaza tuvo que ser picado en los medios para impedir la huida, lo que trajo a consecuencia castigarlo con banderillas negras y de mayor longitud.
Ello ha provocado contusión en el muslo de Diego Martínez al sesgarlo en la querencia cayendo en la cara del manso. Ahí, refugiado en tablas sacó algunos derechazos el joven michoacano coreados turísticamente. Y el tardarse en matar le llevó a escuchar un aviso.
Al final, Angelino fue llevado a hombros, después que Puerto dejara ámpula al despedirse.
FICHA.-Plaza México, corrida once de temporada. Asistencia cercana a tres mil espectadores.
Clima.-Fresco; viento durante el tercero de la tarde y, frío posteriormente.
Ganaderías.-Cinco de De Haro. Bien presentados, de capas cárdenas. Asomando mansedumbre. El sexto fue castigado con banderillas negras.
Uno de San Marcos. Complicado, y de un sólo lado.
Víctor Puerto.-Abucheo tras un aviso y abucheo tras un aviso.
José Luis Angelino.-Oreja y oreja.
Pepe López.-Silencio y silencio tras un aviso.
Juez de plaza.-Jesús Morales.-complaciente con el público.
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