Fue una pena que solo unas 2,500 personas a lo sumo hayan presenciado la pasión que tiene este joven torero por ser figura. Su deseo de triunfo se transmitió en cada pase, en cada derechazo, y en cada paso dado para adelante en la cara de dos toros que fueron los que mejor se comportaron en la arena, a diferencia del resto de sus hermanos. El encierro de La Venta del Refugio que se corrió en lugar de los anunciados de Xajay estuvo bien presentado… todos sin duda cinqueños, con mucho trapío y peso. Destacar que en términos generales pelearon bien y duro en el caballo, sin embargo en el último tercio les costó mucho trabajo desempeñarse. El lote de Aguilar fue el que mejor se comportó, y a pesar de ser animales enrazados y bruscos de embestida, Aguilar logró meterlos en muleta y hacerlos embestir con celo. Dos buenas estocadas le permitieron cortar un apéndice de su primero y las dos orejas del segundo.

Fabián Barba demostró que las orejas ganadas en la última corrida de la temporada grande no fueron gratis ni un regalo. Expuso, recibió a sus toros de hinojos, fue creativo con la capa y con la muleta porfió para encontrar pases en toros que se acabaron pronto. Se llevó una merecida ovación en su primero y le cortó la oreja al segundo de su lote.

Antonio Barrera no pareció acoplarse con sus enemigos. Hay que señalar que en el primero de su lote prácticamente no pudo hacer nada dado el fortísimo viento. En su segundo le pesó la espada y se llevó dos avisos.

Fotos: Luis Jaime Santos

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