De aquel paso arrollador de salidas constantes a hombros de la plaza México, ha pasado a ser carne de toro. Y fue precisamente a raíz de quedar fuera de los carteles sanmarqueños del año anterior; se le incluía al lado de José Tomás, Sebastián Castella y El Juli, que a la postre quedaron en manos de Octavio García El Payo, con más pena que gloria en el resultado.

La debacle, lamentablemente, se fincó en Mérida, Yucatán, frente a uno de Villa Carmela; continuó En Valencia con un Valdefresno; luego vino el de Palha en Sevilla y estalló en el Puerto de Santa María al toparse con un Buenavista.
Arturo retornó cosido a cornadas y en la temporada de la Méxio pasó inédito, hasta que aceptó en entrevista con Ciudad Taurina, vía Edgar Mendoza, que las heridas duelen, pesan y merman el rendimiento de un torero.
Y aunque la ilusión la mantiene su juventud, el castigo está surcado en el cuerpo.

Recientemente fue maltratado en Puebla y su primera comparescencia en Aguas no hubo suerte. La mente está en España, por la repercusión que a nivel mundial dan los triunfos, pero si se va de vacío esta vez a lado de Miguel Angel Perera y Gerardo Adame, con los de Herederos de Teófilo Gómez, con qué carta de presentación llegará a la Iberia.

Por eso es muy importante el triunfo en esta tarde, para recobrar moral en la nacida tierra y aspirar al objetivo hispano.

Lo deseamos en el cartel circunstancial de los tres cejudos.

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