Así pues, lo sucedido hoy podrá definirse como pellizco, clase y tremendismo, como la interpretación del toreo de Luis Gerpe, Juan Pablo Llaguno y Rodolfo Mejía El tuco.
Del encierro no hay mucho por contar; Seis ejemplares de dos ganaderías diferentes, Huichapan y Maravillas, que no se prestaron, y que en su mayoría les hicieron las cosas complicadas a los de luces.
Luis Gerpe
Segunda presentación en Aguascalientes del español, primera del serial 2014. Se le ha visto más toreado, con su escuela ibérica mucho más definida que en su primera actuación hace un par de temporadas, y con una línea en su tauromaquia de arte y toreo clásico. Se le escuchó hablar en los patios de cuadrillas de una próxima alternativa, y lo hecho en el ruedo apunta a que así sea, ya que se le ve maduro, y con las herramientas necesarias para obtener el grado de matador de toros. En su segundo ejemplar, después de elaborar un trasteo con algunas pinceladas, un sector del público demandó que se le premiara con la oreja, tras una efectiva estocada, misma que tras concederse causó pitos; Para la estadística cuenta aunque no haya tenido mucho peso.
Juan Pablo Llaguno
Este joven de apellido taurino, además de traerlo en el acta de nacimiento, lo trae en la sangre, parece torero y lo mejor de todo, actúa como tal a pesar de su juventud. Ha caído de pie en la tierra de la gente buena, y a pesar de cargar con lo más complicado del encierro, el público ha sabido darse cuenta de la mente, el valor inteligente, la desarrollada técnica y la clase -esa que tiene por don y no se compra ni se aprende-, que se refleja en un toreo profundo y de sentimiento. Adicionalmente en su segundo se ha pegado un arrimón lleno de valor sereno, sin desenfreno ni arrojo, sino por el contrario, pisando terrenos que sabía que podría pisar sin arriesgar tontamente. No tocó pelo pero si dejó para la crónica y para el recuento final lo mejor de la tarde.
Rodolfo Mejía El Tuco
Tras su presentación la temporada pasada, reapareció en la San Marcos este joven hidrocálido que dejara grato recuerdo en la memoria de los aficionados. El público le hizo salir al tercio tras el paseíllo para saludarle con fuerte ovación, y eso le ha motivado para entregarse por completo con sus dos ejemplares. A la postre ha cortado dos orejas -una en cada enemigo- para resultar triunfador del día. Sin embargo, habrá que señalar que en ambos casos la petición no fue unánime y por el contrario, si fueron ambas pitadas por un buen sector del público.
En cuanto a su actuación, hay que señalar que aunque el chaval se ha jugado el físico, su desarrollo técnico no se nota, lo que despierta importantes dudas de cuanto pueda avanzar en su carrera torera.
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