José Tomas regresó al ruedo de la Monumental, y lo hizo con elegancia, prestancia, valor a toda prueba, técnica incomparable y sobre todo con una conexión casi supernatural con la afición hidrocálida que le abraza y le cobija como si fuese realmente hidrocálido. Será por la sangre aquicalidense que el torero leva en las venas?
Tomás ha estructurado tres faenas de corte distinto; En su primero le percibí incluso un poco nervioso y fuera de foco. El complejo astado en turno no le permitía un solo error e incluso le llegó a meter en un par de aprietos fuertes llevándoselo por delante y metiéndole un pitón debajo de la axila izquierda.
Repuesto del susto Tomás arremetió con prestancia y logró hilvanar sendas tandas alternadas pasándose al toro por la faja y haciendo que el respetable se parara de sus asientos.
Dominado el burel se tiró a matar dejando una estocada un poco trasera, cosa que hizo que algun sector del público le pitara la oreja concedida, dando José la vuelta al ruedo sin esta.
En su segundo Tomás dejó claro que esta en un nivel inalcanzable para cualquier torero hispano o mexicano. Quietud, serenidad, temple inigualable, con toreo lento y profundo, fiel a su estilo de pisar terrenos que nadie pisa, dejó el corazón en el ruedo de Aguascalientes, en el que un público enardecido, volcado con el y unánimemente complacido con lo que veía le entregó las dos orejas de un toro de Fernando de la Mora excepcional.
Con su tercero, un animal codicioso, de embestidas arrogantes, le lidió con tranquilidad y pureza. Desafortunadamente con la espada no tuvo suerte. Sin embargo, tres orejas de entrega absoluta, de corazón vibrante, hicieron que José Tomas hoy diera a la afición hidrocálida y del mundo una de sus mejores tardes de toros.
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