Mario Aguilar cortó dos del que cerró plaza, mientras que Ignacio Garibay cortó una de mérito. El encierro fue de Xajay con buena calidad, destacando el sexto de la noche que recibió los honores del arrastre lento.

Ignacio Garibay: Silencio tras aviso y oreja.
Arturo Macías: Oreja y dos orejas.
Mario Aguilar: Al tercio tras aviso y dos orejas.

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Abrió plaza Pescador para Ignacio Garibay, al que lanceó a la verónica. Con la muleta el toro fue complicado, pues se agarraba al piso y cuando acometía en el tercer tiempo del muletazo punteaba la roja. Con la espada Garibay se puso pesado, retirándose a la barrera entre palmas, no sin antes escuchar un aviso.

Arturo Macías recibió a Riojano con dos largas de rodillas pegado a tablas, para después hacer poco a la verónica. Con la muleta el toro acusó ser probón, distraído y agarrado al piso, por lo que el de Aguascalientes tuvo que poner el resto, abusando incluso de los molites rodilla en tierra, aunque logró muletazos interesantes, en especial por derecha. La espada la dejó entera aunque desprendida, para ser premiado con una oreja, misma que sembró división entre el respetable.

Don Julio, tercer toro del festejo correspondió a Mario Aguilar, quien durante toda su faena estuvo elegante. Con el capote a la verónica y con la muleta estuvo limpio en sus trazos, ante un toro que había que tenerlo fijo en la muleta. Con la espada dejó a la mitad desprendida, tomando la corta tirando cuatro golpes. Se retiró entre palmas y la gente lo llamó a saludar desde el tercio.

Pedrito, para Garibay, fue el cuarto de la velada, un toro bravo y de calidad, con el que el diestro desde el principio estuvo poderoso y artista. Con el capote lanceó a la verónica; Con la muleta corrió la mano con calidad, en especial en la segunda tanda por el derecho, siendo esta la base de la faena, de igual forma lo hizo por el izquierdo. Dejó una espada entera en el primer viaje para ser premiado merecidamente con el corte de una oreja.

Cazador, quinto del festejo, fue para Arturo Macías, quien fiel a su costumbre estuvo en valiente. Con el capote a la verónica; Con la muleta metido entre los pitones, corriendo la mano por el derecho, aguantando derrotes, pero cuando el toro embestía lo llevaba bien metido. Con la toledana fue certero, dejando el acero en buen sitio y entero para ser premiado con el corte de dos orejas. Mención aparte merece el brindis que el de Aguascalientes le hizo al picador de toros potosino triunfador en Madrid Nacho Meléndez, con quien al final dio la vuelta triunfal.

Cerró plaza Berluscon para Mario Aguilar, con el que estuvo bien a la verónica. Con la muleta realizó una faena de calidad, en especial por el derecho, pese a que al toro se le terminó pronto el aire, cuando embestía lo hacía con calidad. Con la espada estuvo certero, matando en el primer viaje y dejándola en buen sitio, para ser premiado con el corte de dos orejas; mientras que al toro por su calidad se le tributó arrastre lento.

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