La tarde fue de luz y sombra, ya que Gerardo Adame y Sergio Flores no han contado con suerte. Adame anduvo en penumbras y falto de personalidad. En su primero, un toro muy enrazado se quedó corto de ideas y básicamente no le pudo. El toro demandaba muleta de poder, y Adame optó por pasaportarlo al no encontrarle ni distancia ni temple. Con el segundo al menos se vió mas esforzado, pero sus condiciones técnicas no fueron suficientes para poder estructurar una lidia correcta.

Flores contó con lo menos potable del lote lidiado y su buenos quehaceres no fueron suficientes.

Sin embargo Luque ha podido demostrar que cuenta con una tauromaquia muy fresca, con claras ideas al momento de estar frente a la cara del toro, sabiendo darle tiempo y pausa, entendiendo que el toro mexicano necesita de una muleta suave pero con mando. En todos sus toros ha dejado sabor sevillano, con capote de vuelos estéticos y muleta muy templada, calando hondo en el tendido que supo apreciar lo bien hecho del torero español. Variado, con mucha solera y buen gusto y dueño de un toreo erguido y ademas valiente, Luque se ganó las palmas de los asistentes. Ha dejado un gratísimo sabor de boca, y levanta la mano con un torero de peso en el gusto de la afición.

Hasta aquí las crónicas de una feria cargada de buenos toros y mejores toreros. En Aguascalientes volveremos a leernos hasta noviembre, cuando se realice el ya tradicional festejo de Calaveras.

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