Empezó a esculpir a los 18 años, se declara autodidacta y admirador del maestro Humberto Peraza, sus trabajos son esculturas en pequeño formato donde utiliza diferentes materiales desde papel, pasta, madera así como hueso y el cuerno de toro.

Fue su padre quien le transmitió su afición a los toros y se remonta desde cuando veía las transmisiones de las corridas en blanco y negro con Pepe Alameda, de ahí que sus piezas; armónicas y llenas de arte reflejen su pasión por la Fiesta Brava.

Hoy en día trabaja en un pequeño taller en su casa en la ciudad de Mérida, Yucatán, entre sus piezas se puede encontrar pequeños dijes, aretes tallados en cuerno de toro, adornos, figuras y esculturas, todo con un toque taurino.

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