Según el cartel difundido, para la edición de este año se espera realizar nueve corridas. Es decir, se mantiene el mismo número de tardes como las ediciones pasadas.
Lo desconocido, es bajo que usanza se desarrollará la fiesta. Hasta el momento, el Gobierno no ha indicado una fecha exacta para la vigencia de la ley antitaurina (prohibición de la muerte de un animal durante un espectáculo público).
Por otro lado, cuando el ejecutivo y la Asamblea Nacional permitan el funcionamiento de esta ley, la Comisión Taurina de Quito, la cual es parte de la Alcaldía y del Municipio de esta ciudad, deberá realizar la reforma al reglamento de la feria. Esto corresponde a la restructuración del último tercio en el cual ya no se podrá sacrificar al toro.
Durante estos últimos meses se habló de poner en practica la usanza portuguesa. Esto es falso. Lo que sí concretó el Presidente de la Unión de Toreros del Ecuador, Milton Calahorrano, es de ejercer un nuevo sistema de evaluación llamado ‘usanza quiteña’. Como la futura ley solo se refiere a la muerte del animal, durante la corrida sí se podrán desarrollan con normalidad, los primeros dos tercios.
Aunque todavía no se sabe a exactitud cuales serán los parámetros finales de calificación, las autoridades ya se manifestaron en este tema. “Ahora vamos a tener que juzgar con mayor calificación otros aspectos de la lidia. El comportamiento del torero durante la faena con el capote, la muleta, las banderillas… Es decir, habría que juzgar de una manera distinta”, comentó el Presidente alterno de la Plaza de toros Quito, José María Morán.
En la ciudad existe una división de criterios. Es obvio y entendible que los taurinos más puristas reprochan totalmente una Feria sin la estocada final. No obstante, el otro sector taurino, aunque tampoco está de acuerdo con la regulación, todavía siembra el ánimo festivo de apoyo. La única manera de no permitir la desaparición de esta tradición centenaria es mediante un soporte total. Sí la afición deja de asistir, se acortará cualquier intención de lucha y por ende, se dará paso a una inminente desaparición del mundo Tauro en la capital.
Sin embargo, los taurinos consideran lo importante: Hay que luchar y tratar de mantener la fiesta de cualquier manera. La decisión de ir o no a la plaza es algo personal. Pero, hay que tener en cuenta el impacto tras esta acción.
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