En la Monumental Plaza de Toros de Bambamarca. Martes día 19 de julio. Segunda corrida de toros. Tres cuartos de entrada. Se corrieron cinco ejemplares de la ganadería colombiana Mondoñedo 1º, 3º, 5º, 6º y 7º, bravos al caballo y cuatro de ellos buenos en la muleta; 4º de Achury Viejo para rejones, de escasa fuerza y raza; y 2º de Juan Bernardo Caicedo, apocado de fuerzas.
Torres Jerez (Palo de rosa y oro): : Oreja y oreja.
Alejandro Morilla (Catafalco con remates blancos):Silencio en su lote.
Emilio de Justo (Blanco y azabache): Silencio y oreja.
El rejoneador Francisco Javier Rodríguez : Oreja.
Incidencias:
Sobresalió en la pica César Caro; en banderillas El Santi y el rehiletero español Antonio Osuna, de la cuadrilla de Torres Jerez.
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Una jornada de muchos detalles y toreo del bueno, vivimos esta tarde durante la segunda corrida de toros de la Feria de Bambamarca, donde hubieron dos grandes protagonistas: los toros de Mondoñedo y el diestro almeriense Torres Jerez, que ha cuajado dos faenas para el recuerdo, más la segunda, ostentando clase, entrega y regusto para torear, a más de mucha honestidad delante de la cara del toro, algo que muy pocos diestros extranjeros derrochan en plazas del interior. A ambos oponentes Torres Jerez les cortó sendas orejas, que hubieran sido más si hubiera estado más fino con los aceros. Al cerrar la tarde fue el único de la terna que abandonó a hombros la monumental de Bambamarca.
Otro de los protagonistas de la tarde fue el español Emilio de Justo, que estuvo superior ante el 7º, un buen ejemplar de Mondoñedo que si bien tardo en acudir a los cites, humilló y muy repetidor en el último tercio. Emilio trazó extraordinarios naturales y disfrutó con la buena embestida del ejemplar colombiano, cobrando una oreja que pudieron ser dos de no pinchar. Su otro oponente, que desarrolló genio y peligro, le dio escasas opciones, abreviando su quehacer.
Alejandro Morilla se fue de vacío tras enfrentar primero a un remiendo de Juan Bernardo Caicedo, apocado de fuerzas y al que tuvieron que haberlo mimarlo para que no se caiga; luego tuvo la inmejorable opción ante un gran toro de Mondoñedo, al que sólo toreó con la derecha y luego naufragó en un mar de dudas, yéndose inédito el toro al desolladero.
El rejoneador venezolano Francisco Javier Rodríguez tuvo que hacerlo todo ante un desorientado y endeble ejemplar de Achury, en faena huérfana de emociones. Los toros lucieron escandalosamente afeitados. Algunos inclusive segregaban sangre de los pitones.
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