Este día la página de Ciudad Taurina publicó una entrevista al Dr. Rafael Herrías, quien dirige los destinos de la Monumental México, afirmando que el rejoneador Diego Ventura no regresará al coso de Insurgentes mientras él sea el empresario y además comentó lo siguiente:

Ventura es buen rejoneador pero se está rodeando de gente fatal, como Mariano del Olmo y Rubén Ortega gente que se vende por nada, y lo mal aconseja y no tienen respeto por lo que hablaron…Me jode muchísimo, pero ni modo”.

Por lo que a estas declaraciones la oficina de prensa de Diego Ventura envío el siguiente comunicado:

1.No va a entrar en ninguna discusión ni polémica ni con el Sr. Herrerías ni con nadie, instando al empresario mexicano a arreglar sus problemas con los suyos, sin utilizar para ello el nombre de Diego Ventura.

2.Diego Ventura no ha declarado la guerra a nadie en ningún momento de su carrera profesional, limitándose a torear y conseguir en las plazas los mejores resultados y los mayores triunfos posibles.

3.A Diego Ventura le apodera la Casa Matilla, siendo Rubén Ortega –a quien el Sr. Herrerías alude en sus declaraciones- un colaborador en México cuya única función es ver los toros en el campo. Es la Casa Matilla la que se ocupa de su contratación, y nunca el propio rejoneador ni nadie más de su entorno.

4.Diego Ventura no se ha negado ni se niega a torear en La México y por tanto no entiende la actitud del Sr. Herrerías. Éste, después de torear el día 16 en La México, le propuso volver el día 5 de febrero, quedando a la espera de confirmarle el cartel y la ganadería, confirmación que a día de hoy todavía no se ha producido.

Por lo anterior queda entendido implícitamente que tanto Ortega como Del Olmo, son solamente veedores (personas que escogen el ganado que lidiará el rejoneador) y no pueden tomar atribuciones ni de apoderados ni de representantes, pues Ventura es poderdante de una de las casas de apoderamiento más reconocida en España.

Ahora esperaremos la respuesta de La México al deslindar a los supuestos apoderados, quienes a lo mejor pudieron haber tomado el papel que no les correspondía y quienes posiblemente pudieron haber adoptado una posición equivocada, ya que entre el ser veedor y apoderado hay un gran abismo.

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