La plaza a poco más de tres cuartos. Los toros: dos de Julio Delgado y cuatro de García Méndez, complicados.
Diego Ventura: Oreja y Oreja
Israel Téllez: Silencio y Dos orejas
Angelino de Arriga: Oreja y Palmas

Incidencias:
Ventura sufrió un leve percance en la cabeza que le manchó de sangre el rostro durante su segunda vuelta al ruedo, sin embargo nada de gravedad.
Dos picadores fueron sancionados por la autoridad.

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Portugués” de 503 kilos, un toro negro zaino, bragado, axiblanco, meano y rabilargo; propiedad de Julio Delgado, buscó siempre al caballo, metiendo bien la cabeza tras el cite, temple y mando de un Ventura luminoso. Una faena bien estructurada que conmocionó al tendido, lo mantuvo embebido, tanto como su jaca al toro. Ahora que “Pegaso” ha muerto y “Morante” anda en rehabilitación, el portugués hace lucir al resto de la cuadra al permitirles doblarse, cambiar de pies, entregar el pecho o marcar círculos que los comprometen, que los hacen toreros. El rejoneador cortó una oreja por la que dio la vuelta al ruedo ante la división de opiniones.
Israel Tellez quien tras 7 años de no hacer el paseíllo en el ruedo poblano, se enfrentó a “Amigo” de 465 kilos, un cárdeno, bragado, cómodo de cornamenta, axiblanco, badanudo, poco serio de cara, marcado con el número 903, de García Méndez. El torero de Uriangato con el capote poco pudo lucirse ya que el burel se mostró incierto, tampoco colocó banderillas y para el último tercio a penas pudo sacarle intermitentes tandas de derechazos a media altura pues aquel desparramaba la vista hacia un público poco taurino que se movía sin cesar. Con la toledana pinchó en dos ocasiones sin embargo la tercera fue suficiente para que cardenito doblara.

Joaquín Angelino de Arriaga, recién doctorado, llegó entusiasmado a la plaza, su cita con el desdeñoso Relicario habría de comenzar bien pero no terminar de la misma manera. Cortó una oreja a su primer astado de nombre “Salinas”, marcado con el número 907 y el hierro García Méndez. El burel, corniapretado, casi ojo de perdiz, cárdeno oscuro, nevado de los cuartos traseros, bragado, axilado, meano y rabilargo, pesó ante el juez 471 kilos y que mostró una lidia complicada pero bien resuelta por Joaquín, se dejó desorejar. El de Tlaxcala, le cortó una oreja tras una muestra del toreo estético –desde el capote- por el que apuesta este joven.

Ventura, en su segundo repitió el trofeo ante un castaño, ojalado, meano, poco serio de cara que se llamó “Cumpleañero”, de 505 kilos marcado con el número 182 de la Ganadería Julio Delgado. El toro no le embistió como el primero, sin embargo la cuadra se mostró muy torera y logró el triunfo a pesar de no haber hundido en un primer momento el rejón de muerte sino que mientras el caballo seguía doblándose en círculos, el rejoneador lo terminó de hacer. Los que acudieron al Relicario se mostraron entusiastas y pidieron sin más la oreja. Lamentablemente sufrió un percance mientras montaba y se hirió la cabeza por lo que sangró abundantemente mientras daba la vuelta al ruedo, nada de cuidado.

Israel Téllez salió por todo, Angelino de Arriaga se le había ido por delante igual que Ventura, sin embargo el primero aún podría resultar con mayor suerte. “Dos Reyes” que pesaba ante el juez 473 kilos y pertenecía a García Méndez, con número 926, era un castaño, nevado de los cuartos traseros, careto, coletero, rabiblanco, meano, bragado, axiblanco y burraco al que Téllez quiso sacarle todo lo que pudiera, a como diera lugar, o más bien convencer al tendido, gustar a la afición poblana.
Para ello se empleó con el capote, muy torero, llevando de las tablas a los medios a su toro con verónicas mecidas hasta donde la embestida del burel le permitían. Los picadores hicieron su labor y él lo probó por chicuelinas, nuevamente en los medios. Sin duda el público se entusiasmó. En el segundo tercio colocó los tres pares, sin embargo no fueron muy certeros, uno de ellos además de trasero estaba a unos 20 centímetros de lo idóneo. Sin embargo eso gustó, la gente con música y todo comenzó a atender el ruedo, pero también a contar sin empacho del uno al número que la bota permitiera. Por lo que el toro de repente desparramaba la vista. Llegó el último tercio y Téllez probó por ambos lados al cornúpeta, con doblones, ayudados por bajo y por alto hasta que a media altura se vio cómo el toro perseguía el engaño y en ocasiones perdía las manos. Finalizó su faena con manoletinas muy pegadas a tablas pero a contraquerencia. Se fue por uvas y el toro rodó pronto. La gente de la plaza pidió dos orejas que al concedérselas el juez, se escuchó el grito de torero, torero.

Angelino de Arriaga debía darles alcance, al menos eso mostraba su compromiso. Largas cambiadas para recibir al toro que pesaba 469, número 893: ”Lagunero” de García Méndez, el último de la tarde. Joaquín lució muy estético durante su actuación, muy serio, sintiéndose torero con la muleta. Una lástima que el toro no le cumpliera y que la gente -una tercera parte de quienes llenaron la plaza- se retirarán justo antes de que le diera muerte.

Fotos:Ángel Sainos.

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