no va más allá de la Revista Vaquero y de la bibliófila presunción de leer con pasión Lagrimas y risas que en mucho pinta lo que hoy es la Fiesta Brava pues solo le podría contestar al caballero letrado con una pregunta ¿Si sufrió el martirio de escuchar por la radio la voz garrafalilla de una gachí que se pavonea ante el micrófono del Núcleo Radio Mil y que creo que se llama Marisol Fragoso, la que entre otras cosas al aire expresó y llamó repetidamente a los caballos de rejoneo astados, palabra que obviamente se usa para referirse a los animales que tienen astas o cuernos y hasta donde mi miopes me ha permitido ver, el rejoneador Diego Ventura ni en su cuadra ni en su llavero trae un unicornio, después diría que Joselito Adame visitó en un festival a la usanza mexicana o charra y en la Plaza México viste a la usanza española cuando la hispana es la campera o cordobesa y en las corridas de toros se viste a la usanza torera es decir de luces y otra más de la fémina, cuando Joselito Adame se acerca al burladero tras que el astado le echo mano y antes que los doctores rindieran un parte oscultativo y luego un facultativo, diagnosticó con seguridad pasmosa, con la que su vista de rayos X le permitió ver a través de la chaquetilla, corbatín y camisa, comentó; –“el torero tiene un puntazo de ocho o diez centímetros de profundidad”, ante esto don Jorge Espinosa de los Monteros expresó; ¿Tengo o no tengo razón en pugnar por que quien trasmita tenga credibilidad, academia, solvencia, voz, verbo y gracia como Eduardo Maya Lora?.
Y ya con el hígado hecho pedazos por la muina de una de las tardes mas tropezadas que el invierno nos mando como preámbulo de lo que será su reinado a partir de este día, pues solo abreviar, como lo debió de a ver hecho Diego Ventura sin regalar.
Y de José Luis Angelino pues solo decir que hay tardes que no hay que salir de la cama por que el sol por ningún lado le va a calentar aunque si le ha de haber calado el grito de A las filas de los banderilleros.
Joselito Adame salió, se engalló, toreó, se entregó y el juez le entregó una orejilla que por el frió, más bien se le desprendió al toro y luego el Dr. Vázquez Bayod le echó talacha y pronto estará para vérsele con ganas.
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