En el cartel estaban anunciados los diestros Enrique Ponce, Sebastián Castella y el nacional Juan Francisco Hinojosa.

Enrique Ponce: Saludos y oreja
Sebastián Castella: Oreja y silencio.
Juan Francisco Hinojosa: Silencio, dos orejas y rabo simbólicos.

___________

Ponce, en su primero estuvo voluntarioso, pero el ejemplar no estuvo a la altura, un toro reservón y sin recorrido con el que el español no pudo hacer mucho. En su segundo el público capitalino tuvo la oportunidad de apreciar el arte y la torería del maestro de Chiva. Con este astado fue muy inteligente al momento de darle el sitio, de esta manera logró cuajar una faena plasmando derechazos y naturales de clase y buen gusto. Cortó una oreja.

Sebastián Castella con su primero se abrió de capa con una tanda de cadenciosas verónicas rematadas con una media bien ejecutada. El francés aprovechó las características de su astado que fue noble, agresivo y embestía por ambos pitones, le cortó una oreja. Con su segundo lote no tuvo suerte debido a que fue un toro complicado y sin fuerza.

El ecuatoriano Juan Francisco Hinojosa poco pudo hacer ante su primer enemigo, le tocó un toro manso, descastado y sin transmisión. Sin embargo, en el último del festejo se jugó la vida al recibir a su toro a porta gayola sufriendo una fuerte voltereta que afortunadamente no tuvo consecuencias. Con el capote estuvo muy seguro y variado, realizó quites por chicuelinas y en los medios por tafalleras muy ajustadas. En la labor muleteril, se entregó totalmente a su público. “Chancuco”, como se lo conoce comúnmente se dio cuenta de las excelentes condiciones del astado y realizó una soberbia faena, importante, con sitio y mucho valor. Ante la fuerte petición de todos los aficionados que se dieron cita en el coso de Iñaquito, se indultó el ejemplar #197 proveniente de Juan Bernardo Caicedo. Orejas y rabo simbólicos.

Foto:Juan Carlos Sabay.

[pagewrap=compartir.htm]