Sin embargo, al mismo tiempo les surge la pregunta a los propios criadores del toro bravo… ¿habrá toreros para ello?

Y, sin lugar a dudas, la respuestas es:
¡Por supuesto que sí!

Aquellas épocas en las que los toreros exigían el pequeñajo, han quedado atrás.

Cierto, sólo ciertas figuras españolas han impuesto y puesto a los empresarios contra la pared, exigiendo la comodidad para venir a torear, y necesariamente estará en el público permitirlo, porque al final de cuentas, es el gran público el que autoriza o no, se acaben lidiando en los ruedos toros… o similares.

Lo importante es que el consenso de todos los ganaderos esta alrededor de la parte fundamental que da razón de ser a la Fiesta Brava… a los toreros… a las plazas de toros:

EL TORO BRAVO

Quedan entonces comprendido, que, en cada una de las dehesas, estará salvaguardada la integridad y la permanencia del TORO; entendiendo como integridad no sólo que las astas estén en puntas, sino la encastada bravura de noble embestir sean atributos por siempre inalterables en el AUTÉNTICO TORO.